lunes, 26 de agosto de 2013

Quien se alimenta del resentimiento muere por ansiedad.

Quien se alimenta del resentimiento muere por ansiedad.
Ansiedad por saber que esta resentido, ansiedad por saber que la persona por la cual lleva ese resentimiento no le genera la atención necesaria para curarlo.

Soltar ese odio que tanto nos envenena, solo cura el alma de quien tuvo el valor de retomar su camino, hacer su vida y dejar de estar enchivado en un círculo de fango y dolor.

Sabemos que siempre será más fácil depositar la flecha, en el corazón de cualquiera que nos pase cerca, que será más fácil hacer fuego, sobre uno que consideremos con desigual condición, mas esta actitud, es solo de un cobarde.

Sera siempre más fácil justificarse con un supuesto subalterno, de condición que tener que reconocer y trabajar el verdadero motivo de nuestra ira o resentimiento.

Nuestros sentimientos de fracaso, de vejez, de abandono, de infidelidad, de pobreza, solo son, unos tantos entre miles de motivos que pueden llenarnos de resentimientos, mas solo algo es cierto: " Somos responsables de lo que nos ha sucedido, porque lo permitimos o lo agenciamos "

Meditar en esto podría ser muy liberador y nos permitiría enfocar nuestras armas hacia un objetivo, que nos deje verdaderas ganancias físicas, económicas, emocionales y sobre todo espirituales.

Las ganancias o enseñanzas espirituales nos acompañaran para el resto de nuestra existencia, pero más que todo, una existencia feliz y llena de paz.

Disfruten estas líneas, sean felices y rompan su exceso de equipaje.

Verónica Galla.
Del libro Reflexiones.


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